martes, 19 de julio de 2011

Psicoanálisis: entre el movimiento y la institución

 

 

                                                                       PSICOANALISIS:

                                  ENTRE EL MOVIMIENTO Y LA INSTITUCIÓN

 

 

Deseo realizar unas breves puntuaciones, tomando un pequeño fragmento de una conferencia que relalizé en 1992 y a la cual he agregado algunas consideraciones 1.

Decía allí que a partir de leer uno de los titúlos: "Psicoanálisis; una institución" y luego la mención a "instituciones psicoanalítas", me había parecido interesante examinar alguno párrafos del texto de Freud " Historia del movimiento psicoanalitíco".

En el momento en que éste intenta hacer una historia (hoy se podria decir también "novela"), aparece allí el término "movimiento" y no "institución") 2.

Freud dice al comienzo, luego de situar la problemática: "el Psicoanálisis es, en efecto, obra mía. No siendo ya el único psicoanalitíco, me creo con derecho a sostener que nadie puede  saber mejor que yo qué es el psicoanálisis, en qué se diferencia d elos demás procedimientos de investigación psíquica, y qué es lo que puede acogerse bajo su nombre, y qué es lo que puede ser excluído de él" 3.

Luego tomé nada más que otro fragmento, donde plantea que el análisis no se presta a usos polémicos; presupone el consentimiento con relación a la definición, cómo se acota en cuanto al campo y en el lugar que coloca Freud la lucha entre sectores, la estructura de la práctica del análisis y los lugares que suponía se establecerían entre las partes.

En el transcurso del trabajo, Freud plantea que poco a poco, en el núcleo inicial, fue apareciendo en interés por parte de distintos sectores cercanos o lejanos, aún en otros países, que de alguna manera se identificaron con sus planteos y los del núcleo inicial y se constituyeron en miembros de esa causa. Insiste constantemente en la lucha contínua y me parece que ahí está el núcleo de lo que podríamos extraer para trabajar lo que constituye una forma de pensar el sentido del movimiento".

Existen bastantes coincidencias en el planteo de varios autores. Tomo acá el de A.Touriane, quien manifiesta quien sería "una acción culturalmente orientada y socialemente conflictiva de un grupo que postula una apropiación de la historicidad, de los modelos culturales de conocimientos y económicos y que contienen elementos no negociables en su acción" 4.

            Como tal, habría que diferenciar el movimiento de otras acciones  porque no es una respuesta a una imstancia social o institucional, como podrían ser las conductas o luchas sociales, porqeu implica cierta organicidad y se constituye en dispositivo colectivo de enunciación 5 y posiciones de sujeto que se ubica como diferente, aunque fragmentado, no definido totalmente y en busca de una identidad que nunca será acabada.

            Si tomamos "movimiento" en este sentido me parece que podríamos tener una buena referencia tener una buena referencia a la idea que Freud plantea en el texto citado, en tanto acción de un grupo que viene a proponer algo nuevo dentro de una coyuntura socio-histórica, una posición de sujeto diferente e instaurando una práctica concreta con objetivos y con procedimientos no contemplados en las relaciones sociales instauradas. Ciencia incluída.

            En ese sentido, el psicoanálisis, por su expansión en territorios geográficos diferentes, en campos de práctica diferentes, en campos existenciales, en la continuidad de un sector que está enunciando algo, uno podría decir que el psicoanálisis fué y de alguna manera puede seguir constituyendo un movimiento. Ya parafraseando a C.Castoriadis, podría decir que esas maneras pueden ser muchas...pero no cualquiera.

            Entonces ¿qué relación habría entre movimiento e institución? En este sentido, movimiento sería lo que rechaza la institución o por lo menos cierto aspecto, como el de constituirse en algo instituido socialmente y fundamentalemente ligado a la red de poderes sociales, a la detención de ese poder y a la conservación de las formas sociales que lo sostienen.

            Hoy día existen otros grupos que podríamos designar con ese término: derechos humanos, ecologistas, mujeres, homosexuales, movimientos religiosos contestarios y otros que pueden situarse de esa manera porque sus acciones indican que no se han institucionalizado totalmente y continúan con una producción a nivel de lo socio-cultural.

            Por otro lado podríamos decir que el psicoanálisis también es pacible de ser situado como institución porque incluye una serie de proposiciones qeu ya entraron al campo social, que circulan, que pasaron a pertenecer al patrimonio de la cultura. En ese sentido el psicoanálisis es una institución porqeu implica su instauración dentro del discurso social con cierto valor abstracto, en enunciaciones genéricas.

            Pero además hay otra cuestión, y es que se plasma en organizaciones. Es decir, lo que aparece como enunciado en cierto nivel, tiene una especie de encarnación, de plasmación en organizaciones institucionales, que son instancias instituídas en el plano de la estructura social. Pueden ser organizaciones más o menos burocráticas, más o menos dependientes de la relación maestro-discípulo. Esta última, una relación ancestral cuyo sentido en el psicoanálisis no ha quedado saldado ni mucho menos.

            Estas consideraciones pueden ayudar a contestar al interrogante que podemos hacernos: ¿Qué es lo que entra y qué es lo que debe ser excluído? ¿qué sentido tiene hoy aquella idea de "lucha"? ¿ en qué sentido es necesario pensar en aspectos de istitucionalización y por otro lado en la necesidad de que el "movimiento" no se detenga?

            Sin embargo,debo adelantar que estas caracterizaciones caben no sólo para el psicoanálisis, sino que serían pertinentes para cualquier otra instancia social a la que pudieran asignárseles esos términos. Porque tanto a las que denominamos "instituciones", como a las que denominamos "movimientos", no son entidades totales, unificadas, que respondan cabalmente a esa desiganción, sino que siempre son estructuras signadas por una irreductible contradicción entre lo que aparece por un lado como "institución"  y por otro lado "movimiento".

            Por ello es pertinente retomar la idea de lucha, de combate de la que habla Freud, porque de eso se trata la iterminable contradicción entre lo instituido y lo instituyente. Entre los factores que tienden  a la estabilidad, al detenimiento de los procesos de cambio, el aseguramiento de los resortes de poder que se van constituyendo, a la permanencia, y por otro lado los factores que maquinan constantemente para producir movimiento.

            Movimiento que puede ser progresivo o regresivo, así como la institucionalización puede contener perspectivas de cambio, porqeu no se trata de lucha entre un lado "bueno" y uno "malo", sino entre racionalidades diferentes, algunas fundadas en lógicas que no resulatn comprensibles y otras que lo son menos o aún puedan aparecer como totalmente extrañas. Hay una lógica del sujeto y del deseo que no puede ser capturada cabalmente porqeu es la que afirma constantemente una producción que no puede ser fijada.

 

            La imposible unidad y las divisiones

Los dichos de analistas y de otros, determinados seguramente por ciertos soportes imaginarios, hacen aparecer la idea de que las divisiones pueden implicar algo anómalo, "¿síntoma?" se pregunatn. Sin embargo, no tiene porque ser necesariamente así.

            El hecho de que se formule como problema indica que seguimos atados a una problemática contruída por ciertas categorías de pensamiento que nos siguen determinando. Categorías pertenecientes a la filosofía heredada, como diría C.Catoriadis6, que remiten a lo UNO, a lo inmóvil como causa y, en este caso a la institución también como la que debe ser UNA. Eventualmente en el psicoanálisis el maestro como único. En cierta forma podríamos decir que aún en este caso, el maestro es la institución.

            Ese proceso  imaginario coloca a la identidad en esas instancias absolutas y que se llega a pensar que el sujeto adquiere una identidad, su "ser" se llena de sentido a partir de esa referencia-pertenencia-dependencia 7. En el Seminario citado, D.Cocconi trajo un ejemplo claro haciendo referencia a la obra < La señora Klein> en la que aparece una discución con su hija, también analista en la que aquella le dice: Fuera de la Asociación serás una terapeuta sin sentido".

            En este punto queda una cuestión pendiente: ¿de qué se trata esa <identidad> de la que se habla?

            Como ya lo adelantamos, pareciera que se toma como término genérico que alude a un UNO, idéntico a sí mismo. Diríase entonces, identidad como generadora de ser, que es ahí y así permanece como identidad totalmente alienada a la figura de un otro-Otro.

            En otra perspectiva, así como podríamos decir que la institución no es una totalidad, sino un proceso de totalizaciones en acto 8, podemos decir que no existe una identidad, sino sujetos en permanenetes actos de identificación 9.

            Así el sujeto y acto de identificación nos llevan a la posibilidad de pensar en una relación diferente con la institución. No habría identidad fiada de una vez y para siempre conllevan algo de lo nuevo, en una tensión constante entre una costado alienante y un ocstado que tiende a la autonomía.

            En el seminario presenté un relato de algunas contingencias de la creación y desarrollo de instituciones de psicoanálisis en Rosario que pueden servir para ejemplificar esos procesos. Vimo sque de una u otra manerase plantearon alternativas entre <cerrada-abierta>, <afiliación-no afiliación>, <afiliación-libertad>.

            Dichas alternativas planteban por un lado la cuestión de la referencia, de la producción de sentido por una entidad que supuestamente otorga consistencia al campo, la apertura a la propia práctica y a otros discursos.

            Precisamente, la reflexión sobre el atravesamiento por otros discursos y por las instancias sociales, creo que es cada vez más dificil de eludir.

            Como dijo alguien, el psicoanálisis puede no preocuparse por la sociedad, pero la sociedd sí se preocupa por el psicoanálisis y pone constantemente en función mecanismos de incorporación

            En fin, estos temas se continúan en la problemática de lo trasdisciplinario, de la clínica ampliada, de la novela institucional que desarrollo fragmentariamente en otros trabajos a los cuales me remito por ahora.

 

                                               Rosario, enero de 1996.

 

1. seminario organizado por IPSI. Asistencia en Psicología. Vaya mi agradecimiento para los responsables y asistentes que realizaron valiosos aportes que dan para mucho más. Especialmente : Susana Feldman, Daniel Bonifacio, Dario Cocconi, Noemí Iriarte, Julia Pacetti y Horacio Belgich.

2. Lorau R: La novela institucional. México. Rev. Caos nº2.

3. Freud S: Historia del movimiento psicoanálitico. Obras. Varias ediciones.

4. Toraine A: el regreso del actor. Bs. As. Eudeba.

5. Guattarí F: El capitalismo mundial integrado y la revolución molecular. Departamento de Análisis institucional, facultad de ciencia politica y RR II. UNR. 1993.

6. Castoriadis C: La institución imaginaria de la sociedad. Barcelona, Tusquets.

7. Ascolani A: Los Terrores del déspota. Publicado parcialmente en Revista de Psicopedagogía de BS AS. Octubre de 1995.

8. Lapassade G: Grupos organizadores, instituciones. Barcelona, Gedisa.

9. Laclau E : Nuevas reflexiones sobre la revolución de nuestro tiempo, Bs As . nueva visión.

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