viernes, 15 de julio de 2011

Deleuze. Más allá de Deleuze

 

 

Deleuze, más allá de Deleuze

 

Algunos desarrollos del psicodrama en Rosario tienen en estos tiempos una fuerte referencia en las propuestas filosóficas, teóricas y prácticas realizadas por Deleuze y Guattari.

Esta situación se plantea luego de una evolución, en el término de algunas décadas, a partir de los trabajos de Moreno y de la aplicación predominante de ideas provenientes del psicoanálisis kleiniano y luego lacaniano.

Uno de los aspectos principales en la práctica produjo un corrimiento desde posiciones predominantemente directivistas e interpretativas a una donde esos aspectos por lo menos de han morigerado. No tanto como podría ser, a mi gusto, en tanto el saber del coordinador se sigue expresando en un ejercicio de poder no siempre pertinente al pensamiento de Deleuze y Guattari.

Aunque se trata sí de un nuevo movimiento que nos va alejando del lugar del especialista-oráculo al de quienes pueden incluirse en un producción donde el análisis va siendo del grupo, por el grupo.

Son algunas cosas que pienso,  cosas que me atañen que tienen que ver con mi vida, cuestión siempre implicada por otro lado en toda producción de ideas y aún de conceptos.

Y referente a mi vida y haciendo un poco de historia diría que mi encuentro con algunas ideas que luego compondrían el cuerpo del esquizoanálisis se produjo a principios de los setenta. Y cuando hablo de mí, también lo hago de otros con los que seguimos tramos de un camino que luego se fue bifurcando en direcciones diversas.

Encuentro con Guattari-Deleuze en Psicoanálisis y transversalidad, compilación de artículos del primero con presentación del segundo. Un largo prefacio que tituló "Tres problemas de grupo"   que representa una prefiguración de temas del Antiedipo y donde analiza y valoriza propuestas fundamentales de Guattari, algunas de las cuales fueron también tomadas por otros autores.

Primer momento en la trama de trabajos realizados con Raúl Sciarretta en el Centro de Estudios Psicoanalíticos de Rosario. Momento de crítica teórico-política en la trama de la presencia del estructuralismo en el psicoanálisis y en el marxismo con Lacan y Althusser como referentes principales.

El trabajo con el texto citado y la inflexión hacia el análisis institucional en la trama de las prácticas tanto profesionales como politicas, fueron un paso hacia ese más allá del psicoanálisis y del estructuralismo

Estos materiales nos llevaron al Antiedipo y a Diferencia y repetición todavía en su idioma original. Un tiempo después nos encontramos con un texto corto de Deleuze de 1953, Instintos e instituciones, poco conocido,  publicado recientemente en la compilación La isla desierta y otros textos, que constituye un texto de fundación sobre el pensamiento de lo institucional.

Primeras lecturas, grandes dificultades, avance lento que, a quienes veníamos de la experiencia y preocupaciones sobre lo institucional desde mediados de los sesenta con ideas provenientes de la que se había denoninado "Psicología institucional" con bases en el psicoanálisis kleiniano y mixturas de la teoría del campo, del interaccionismo y de teoría de la comunicación, se nos fue abriendo un panorama que aún no termina.

Fue cerca de una década con un desarrollo que se detuvo bruscamente y produjo ese hueco de otros diez años, proceso cívico-militar mediante.

Luego vino un dificultoso recomienzo, en mi caso con algunas lecturas y escritura de reflexiones sobre lo institucional y la experiencia que se había vivido y se estaba viviendo. Fueron algunos trabajos incluidos años después en el libro Derivas. De la psicología al análisis institucional. En cuando a inserción institucional, vuelta a la Universidad y encuentro con un rechazo a la lectura de estos autores  predominante en Psicología, intentos variados e incluso algunos angustiosos en Ciencias de la Educación y aceptación en Comunicación Social, ya pasados otros diez años. Aclaro que a ésta última ingresé sólo cinco años después del retorno de la institucionalidad democrática debido a una interdicción que habían interpuesto los muchachos de la coordinadora radical, en ese entonces a cargo del rectorado de la UNR.

Aunque en general, aún en los últimos años, las dificultades en la interlocución se sostienen, sobre todo con textos importantes como Diferencia y repetición o Empirismo y subjetividad entre otros, que no convocan a la lectura aun cuando son imprescindibles para pensar tanto Deleuze como a un más allá de él, cuestión que trato de reflexionar.

Debemos decir sí que está más de moda y ya no es cuestión de algunos zarpados que se alejaron de la madre psicoanálisis, cuestión que ha traído otros problemas como los que traté en el trabajo sobre la jergas (Jergas, entre mayorías, minorías y mercado).

Pero hoy nos preguntamos cómo nos sentimos algunos que desde hace más de treinta años hemos caminado abriendo senderos que luego fueron caminos que volvimos a recorrer muchas veces en un desierto que comenzamos a habitar, inmenso y en el que siempre nos sentimos de alguna manera en medio de complejas lneas y cruces.

Y vemos también a muchos que llegan y dan sus primeros pasos en esa superficie con esos senderos, con esos caminos, con espacios que parecen lisos aunque son habitados por innumerables criaturas, pequeñas, veloces, sutiles que nos hacen intuir movimientos e intensidades ante los cuales nuestra conciencia siempre queda pequeña.

Y me pregunto: ¿deseo seguir este movimiento o habrá un más allá de este Deleuze que pensamos o un más allá de nosotros mismos?

Creo que sí lo hay, pero debemos entendernos, porque no es un más allá que niega, sino que descubre nuevas dimensiones y sigue líneas a partir de nuevos cruces con la realidad. Porque el pensamiento no piensa por sí mismo sino cuando la realidad lo obliga a pensar, según ya lo decía Deleuze en aquel texto de fundación.

Esto nos lleva a los sentidos que puede tener ese "más allá". Uno se refiere a que el respeto por esas ideas implica que no se puede ser "deleuziano" en el sentido de una fidelidad a un texto desde el cual pensamos, sino que sólo podemos producir en  este pensamiento desde nuestra condiciones existenciales, desde la vida y para la vida, lo cual nos sitúa necesariamente en un más allá del autor.

Otro es un más allá del autor que pudimos pensar a partir de ciertas lecturas y que hace aparecer a otro cuando uno bucea en otros textos.

Tal vez sea ilustrativo traer el Marx, más allá de Marx de Toni Negri, que fue sobrepasar aquel Marx del objetivismo economicista marxista, lectura del Capital predominante por casi cien años y ceguera a las profundas referencias sobre la subjetividad que se hallan en el mismo texto.

El más allá ya difícil de refutar fue la lectura de los Grundisse, retrazada casi cien años también, y ya recomendada por Deleuze allá por la década del setenta. Uno de esos cuadernos, el de fragmento sobre las máquinas introduce de lleno esa "nueva" problemática que permite la formulación de nuevos problemas.

Es aquel Marx, más este otro en el que la subjetividad, el desarrollo de las potencias intelectuales de los trabajadores son situadas como nuevos parámetros que marcan el destino del trabajo, el destino del capitalismo y su caída. Marx lo expresa de esa manera, cuando el trabajo intelectual sea hegemónico, eso marcará la caída del capitalismo. Una interesante hipótesis para articular con la clásica de la lucha de clases, que además ha caído de su centralidad por otros muchos factores introducidos por el complejo desarrollo del capitalismo en el siglo pasado y lo que va de éste. Por ello la pregunta pendiente es si se tratará de caída, de destrucción, de desaparición de ese capitalismo que conocía Marx y el que hemos conocido nosotros o su metamorfosis hacia nuevas formas. Esto es porque sabemos que no ha existido un capitalismo ni es uno ahora, sino varios que pueden visualizarse en sus diferencias aunque no lo sean en su esencia.

Tal vez el encuentro con este otro Marx le hizo decir a Deleuze en una de sus últimas entrevistas que él era cada vez más marxista.

Los cambios en el trabajo, los movimientos sociales, las nuevas posiciones y relaciones de género, las nuevas vertientes en la producción artística, la apropiación generalizada de las nuevas tecnologías informáticas por la gente, me hacen pensar en Deleuze, que sigue siendo fuente de muchas inspiraciones y en un más allá de él que implica lo nuevo, inventar ideas, funciones y conceptos para acompañar esos dinámicos procesos socio-culturales.

Deleuze todavía porque debe correr mucha agua todavía para que pueda avanzar la conciencia sobre las matrices de nuestro pensamiento occidental, hebreo, romano, cristiano. Pensamiento de lo Uno absoluto que Deleuze combatió siempre y ante el cual antepuso el pensamiento del acontecimiento, de la diferencia, para que se haga carne el pensamiento de que los humanos debemos abandonar a  tantos mitos, esos dioses con muchos rostros, capturantes, chupadores de energías y de vidas y volver al mundo. Por ello este juego , ese entre donde decimos, aun Deleuze, más allá de Deleuze es también decir, aún nosotros y más allá de nosotros. Inevitablemente.

                                          Alberto S.E.Ascolani

Rosario, octubre de 2008

 

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